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jueves, marzo 01, 2012

La rendición de cuentas y la agonía de la estabilidad macroeconómica

REFLEXIONES ECONÓMICAS 

La rendición de cuentas y la agonía de la estabilidad macroeconómica

La rendición de cuentas y la agonía de la estabilidad macroeconómica

Apolinar Veloz

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APOLINAR VELOZ

Economista

Sobre mí

Es economista graduado de Maestro en Economía y Política Internacional del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), México DF. Asimismo, tiene postgrado en Planificación y Política Económica por el Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y Social, Santiago de Chile, Chile. Obtuvo su licenciatura en Economía por la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Fue Gerente del Banco Central dominicano y sub-secretario de finanzas. Actualmente es el Director de la Carrera de Economía del INTEC.
Son varios los aspectos que valdría la pena resaltar del discurso del presidente Fernández ante la Asamblea Nacional. No me referiré a la inobservancia de la Constitución porque esa práctica ha sido recurrente en esta administración y el órgano de vigilancia de su cumplimiento aún no se entera de este hecho. Resulta relevante concentrar este esfuerzo en el modelo de desarrollo del consumo que defiende el primer mandatario de la nación y las políticas económicas que le sirven de soporte.
La referencia presidencial al modelo de desarrollo fue casuística y superficial, pero de gran valor para los estudiosos de los determinantes del desarrollo. En el modelo económico que el presidente esbozó sobresalen el crecimiento económico, la baja inflación y la estabilidad del tipo de cambio. Estas características sin dudas son importantes en cualquier modelo de desarrollo; pero también lo son la eficiencia con que se consiguen estos objetivos.
El crecimiento económico ha sido liderado por un incremento extraordinario del consumo total, aunque más de dos tercios del mismo se satisface con importaciones. En el primer trimestre del 2004 el consumo como porcentaje del PIB alcanzó el 77%, en el segundo trimestre del 2011 ese porcentaje era de 91% y en el segundo trimestre de ese año era de 94%.
Figura 1. Consumo Total como % del PIB
Fuente: Banco Central, Departamento de Cuentas Nacionales
La Tabla 1 muestra el comportamiento del patrón de consumo en países de ingresos altos y medios, así como también en países de la región con ingresos bajos. Para los países de ingresos altos representa alrededor de dos tercios del PIB. En países de ingresos bajos es mayor de tres cuartos del PIB, excepto para Nicaragua y República Dominicana que consumen más del 90% del PIB. En el caso dominicano este nivel de consumo fuera realmente un éxito si la demanda de consumo fuera satisfecha con oferta interna. Pero más del cincuenta por ciento del consumo se satisface con importaciones. En el 2005 el consumo importado representó el 54.7% del total consumido y ya para el 2010 era de 72.4%; es decir que el modelo económico oficial ha sustituido la producción nacional por importaciones.
Tabla 1. Consumo como % del PIB de Algunos Países
Fuente: Naciones Unidas, www.data.un.org
Este comportamiento del consumo total afecta la generación de ahorro interno, colocándose sustancialmente por debajo del nivel de las inversiones que se realizan en el país. Las deficiencias del ahorro interno para financiar la inversión se expresan en déficits fiscales y/o déficits en la cuenta corriente de la balanza de pagos. En los dos primeros trimestres del 2004 el ahorro nacional se mantuvo por encima de la inversión; pero en los primeros trimestres del 2011 se produjo una brecha entre ambos que supera el 12% del PIB. Una situación similar caracterizó todo el período comprendido entre 2005 y 2011, como se aprecia en la Figura 2.
Figura 2. Ahorro Nacional e Inversión como % del PIB
Fuente: Banco Central, Departamento de Cuentas Nacionales
El consumo se promovió mediante un Reglamento de Evaluación de Activos (REA) aprobado en el 2005, favoreciendo el crédito bancario al consumo, pero limitando significativamente los préstamos a las firmas privadas. En el año del 2004 el crédito bancario al consumo era de 11% del total de la cartera, en el 2011 representó el 33% de la misma.
El consumo privado fue estimulado asimismo por una política cambiaria que promueve la fijación del tipo de cambio favoreciendo las importaciones de bienes de consumo, entre otros. La apreciación cambiaria respaldada por las pérdidas de reservas internacionales (RIN) del Banco Central (BC) ha significado una reducción anual de las RIN de aproximadamente US$1,000 millones.
El BC para intervenir en el mercado cambiario recupera sus niveles de RIN mediante el incremento de su deuda con el sector privado. Efectivamente se realizan subastas cerradas por invitación a los bancos comerciales que tiene un exceso de activos sobre sus pasivos denominados en dólares, el BC compra ese exceso a una tasa de interés de 18.75%, asegurándole al comprador de estos títulos de deuda la tasa de cambio el día de su redención.
El financiamiento de la insuficiencia de ahorro nacional para financiar la inversión tiene como contrapartida el déficit fiscal y el de la cuenta corriente, este último ascendió a US$4,434 millones en 2011, cuyo resultado negativo fue compensado por la entrada de remesas y de la inversión extranjera directa. Por su parte el déficit fiscal fue de RD$61,000 millones, déficit que supera cualquiera de los resultados fiscales del período 2008-2010 y que acumulado a la fecha asciende a más de RD$250,000 millones. Estos desequilibrios fiscales provocaron la multiplicación por cuatro de la deuda pública encontrada en agosto del 2004; pasando de US$7,900 millones a US$29,000 millones en 2011, registrando la deuda de la capitalización del BC que el Ministerio de Hacienda se niega a incluir en sus cuentas por pagar del gobierno, aunque el BC la registra como cuenta a recibir del gobierno. Esto significa que la deuda pública como por ciento alcanzó un 52% del PIB en el 2011.
La inflación registrada entre 2009 y 2011 fue elevada y, por tanto, no cumplió con el objetivo de mediano plazo incluido en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) de octubre del 2009. En las cartas de intención firmadas por el gobierno se comprometió a que la inflación sería de 3% para el 2011. Es decir una reducción gradual de aproximadamente 5% respecto del 2008; empero la inflación fue aproximadamente el doble en el 2011, al cerrar en 6.4%. De manera que el esfuerzo de reducir el medio circulante no fue para reducir la inflación sino para mantener elevadas tasas de interés que estimularan los ingresos de divisas al país; lo que es consistente con su política de acumulación y pérdida de RIN y de apreciación cambiaria y que son los principales atributos de la estabilidad macroeconómica.
En fin, las políticas públicas de la administración Fernández no solamente han creado desequilibrios sustanciales en las cuentas internas (deficiencia del ahorro para financiar la inversión y déficits fiscales) y externas (la cuenta corriente de la balanza de pagos), sino que los acuerdos consecutivos con el FMI no han podido reducirlos a los niveles previos del 2003-2004. Se trata de un modelo en el que subyace inestabilidad de mediano y largo plazos y que solamente puede ser sostenido por un endeudamiento creciente. Con lo cual los esfuerzos del empresariado doméstico nunca serían suficientes para recomponer la economía, ya que ha sido otra víctima del espejismo de la estabilidad.
Los desequilibrios que ha producido este desacertado modelo se han profundizado a tal grado que obliga a un gran acuerdo nacional para corregir los profundos malestares que ha creado la estabilidad macroeconómica del presidente Fernández y su equipo económico. http://www.acento.com.do

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