A PROPOSIDO DEL DESFILE MILITAR
Por Claudio A. Caamaño Vélez
Al ver la
sincronía y la destreza con que marchaban los uniformados, quise sentirme
orgullo de los cuerpos armados de mi país, pero seguido recordé el histórico
papel que han jugado, siempre de espaldas a pueblo dominicano, traicionando
nuestra patria, serviles a los invasores, como sucedió en el 1916 y el 1965, u
ofreciendo su lealtad a nefastos gobiernos, como lo fueron la dictadura de
Trujillo y el régimen sanguinario de Balaguer.
Pude imaginarme
a esas mismas tropas que hoy rezan “todo por la patria” persiguiendo y
masacrando a los héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo, y más tarde
acribillando cobardemente a Manolo y sus compañeros. Me pareció escuchar a
Francisco Alberto Caamaño gritar “viva la República Dominicana” mientras atado
de pies y manos era vilmente asesinado por ese mismo ejercito que vi marchando
en nombre del país.
Como olvidar que
la única verdadera democracia que hemos tenido, la del gobierno del profesor
Bosch, que quiso cumplir los principios de Duarte, de libertad, justicia e independencia,
fue truncada por unos gorilas uniformados, muy parecidos a los que bellamente
desfilaban.
Qué paradoja que
sea con el dinero del pueblo que se compran las pesadas botas con que luego lo
pisotean, y las sofisticadas armas con que descargan las ráfagas criminales en
contra de la libertad. Es con los impuestos que se exprimen de la miseria de
nuestros hermanos que se mantiene a esos soldados.
No quiero
ofender a nuestros valerosos militares, a quienes respeto y admiro, pero el rio
corre siempre por la misma cuenca, y la historia no me deja otra cosa que
pensar. Solo espero que el día que el pueblo reclame justicia social no se
queden del lado opuesto de las trincheras, como hasta ahora siempre han hecho,
y por una vez al menos limpien las oscuras manchas que hoy llevan sobre sus
prolijos uniformes.
Recuerden mis
valerosos soldados, que cuando dicen “todo por la patria”, traicionarla no está
incluido.
27 de Febrero de
2012. Santo Domingo
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