Por Luis Orlando Díaz Vólquez
Cuento esquizoide
El intento de denostar y degradar con cifras
falseadas la gestión de gobierno 2000-2004, del entonces Presidente y hoy
candidato, Hipólito Mejía, jugando con el uso de números absolutos y
porcentajes cuando le conviene, desdice de la seriedad del discurso pronunciado
por el presidente de la república ante la Asamblea Nacional en ocasión del 168
aniversario de la independencia de la república.
Del país real, al que para ver su degradación y el deterioro de la calidad de vida de
sus ciudadanos no hay que subir a un helicóptero, cuyo vuelo no toque ni
siquiera cerca de barrios carenciados, no venga a ser que se puedan divisar
humildes viviendas de hoja lata, con paredes de podridas tablas, suelo de
tierra y sin instalaciones sanitarias, lo que obliga a sus moradores a verter
basura y sus materias orgánicas a contaminar el río Ozama, en la zona de los
vecinos pobres, no por el puerto de Sansoucí, zona que regaló, en trato
cuestionable, a una familia rica del país, realeza que lo obnubila y trata de
imitar, se cuenta en números, del propio gobierno, una realidad distinta
al panorama del “Nueva york chiquito”, de la bonanza, del país de las
maravillas que pintó en su discurso Leonel Fernández, Presidente de la
República y del desquiciado Partido de la Liberación Dominicana.
Deslumbrado y por deslumbrar por las altas
torres que se levantan en el polígono central del Distrito Nacional, que
revelan la afluencia de dinero del lavado de narcotráfico y de oscuras
operaciones financieras, como de la bonanza de quienes reciben los beneficios
del modelo de sus políticas neoliberales. Ese diez por ciento de la población
que reside y opera en ese paraíso en detrimento de un noventa por ciento del
pueblo dominicano excluidos de la riquezas, viviendo en precariedad, los más
pobres, que suman un cincuenta y cuatro por ciento y una clase media que pierde
sus negocios, que no puede competir con las mafias que todo lo importa y a la
vez suplen al propio Estado; pagando tarifas eléctricas y combustibles a los
precios más altos del mundo.
En el propio discurso el ejecutivo, sabiéndose
excedido en su pronunciamiento, dijo también, que además de las zonas de las
torres, también otras regiones del país se benefician de la abundancia de su
manejo económico, aunque no citó en qué ni en qué proporción.
Pedir a un hombre de origen humilde del que hoy
reniega, que vea los rostros de nuestra gente de a pie, no desde sus ínfulas de
pasajero que vuela y vuela, que renta
aviones por dos millones de dólares, eso sí, pagados con los impuestos caros
que aporta el ciudadano, es arar en el desierto.
Que espere la respuesta del ingeniero Hipólito
Mejía, quien le va a desmontar todas sus falsedades.
Para creer sus cuentos, tergiversando datos para
no cumplir con la inversión del 4 por ciento del Producto Interno Bruto que
manda la ley de educación, habla de que ha invertido un 500% en valor absoluto,
no del PIB, donde se queda corto en un 2%.
Solo ha matriculado 89% y no el 97% que señala.
65% es la cobertura del nivel inicial y menos del 50% del nivel medio. El gobernante del PLD del que es parte Danilo
Medina y Margarita Cedeño, que prometió 11,739 aulas y solo construyó 6,644. Y considera que los RD$8,875
que paga a un maestro, le alcanza para vivir con un mínimo de dignidad.
28 de febrero de 2012. Santo Domingo

0 comentarios:
Publicar un comentario