AL BORDE DE UN CAMINO AGRESTE
Lo que el viento se llevó
Lo que el viento se llevó
Rodrigo Mejía-RicartSABER MÁSACERCA DEL AUTOR

RODRIGO MEJÍA-RICART
Psicólogo
Sobre mí
Ciudadano dominicano. Psicólogo clínico. Actualmente cursa estudios de posgrado en psicopatología y psicoanálisis en Francia.
La economía ha constituido, desde el año 2003, el gran argumento peledeísta. El Presidente de la República se convirtió en el candidato del crecimiento económico. A ello debemos una retórica enclenque que quiere hacer del crecimiento económico la panacea del desarrollo.
No son pocos los economistas que se han ocupado de desmontar esa postura con los razonamientos más pertinentes. El crecimiento económico es un indicador más, que dice algo de una realidad más que compleja. Claro que existen al menos dos tipos de economistas: los que ponen los individuos al servicio de los números, y los que ponen los números al servicio de la gente.
A propósito del tema, conseguí hace unos días una rara joya en una gran librería francesa. Ya había tenido la oportunidad de trashojar el libro en cuestión en la Biblioteca Nacional de Francia, aunque me había quedado con la curiosidad. El ejemplar que tengo a mi lado debe ser de segunda o tercera mano, pero al pasar sus páginas se puede apreciar que apenas fue abierto. Uno de sus propietarios (lo sé gracias al sello que dejó detrás del colofón) fue el Centro para Estudios del Desarrollo en América Latina (CEDAL). Se trata de un sesudo análisis sobre la presencia de los Estados Unidos en el Caribe, publicado en 1984 por la Editora Alfa & Omega, de la autoría de un joven abogado llamado Leonel Fernández, claramente identificado con la izquierda política. (El joven abogado critica al PRD su viraje hacia la derecha, encabezado por el Dr. José Francisco Peña Gómez, quien estableció lazos políticos con la derecha anti-reformista y los sectores liberales norteamericanos, con cuyo apoyo se proponía echar a Balaguer del poder –de hecho, ese apoyo probó ser vital en 1978- "sobre la base del desconocimiento de los principios anti-imperialistas que esa organización había sustentado". Preguntémonos si hoy, con la experiencia, tendrá el autor una visión más pragmática de las cosas).
Sobre la economía centroamericana a principios de los 80's, Fernández afirma: "[...] a pesar del crecimiento económico experimentado, las naciones centroamericanas se encuentran todavía sumergidas en el subdesarrollo, el atraso y la miseria, y la causa de esa situación se encuentra en que los resultados de la expansión económica no influyeron hacia los diversos sectores que componen la sociedad sino que se concentraron en pocas manos
Mientras la integración regional generaba un crecimiento de la producción industrial, el número de empleados sólo crecía en un 6 por ciento, y esto así, debido a que la tecnología empleada requería poca mano de obra.
Pero al tiempo que dejaba poco margen para el empleo el proceso de industrialización arruinaba al sector artesanal y a los pequeños y medianos productores, y frustraba las esperanzas de los emigrantes campesinos que habían llegado a la ciudad con el propósito de conseguir empleo."
Fernández se apoya en el caso de El Salvador para demostrar que esa situación de desigualdad exacerbada, acompañada por la resistencia de los intereses capitalistas a impulsar las necesarias reformas y cambios sociales que permitieran a los campesinos y obreros vivir de su trabajo y convertirse en eventuales consumidores de bienes manufacturados, alimentaba el ímpetu revolucionario en América Central: "Es un error garrafal considerar que la situación de convulsión que afecta a los países centroamericanos es una consecuencia de la expansión soviética o de la presunta actitud subversiva de Cuba hacia el resto del continente; y es verdaderamente alarmante que sea sobre la premisa de ese error que se fundamente la política exterior de los Estados Unidos, el país más poderoso de la Tierra."
Hoy en día tenemos crecimiento económico, aumento de la desigualdad (con cerca de un 33% de la población viviendo en la pobreza), así como resistencia a los cambios sociales por parte de la clase dominante, y sin embargo nadie se inmuta, como si la vida hubiese perdido su fuerza. ¿Cuáles son los elementos estabilizadores que sostienen el cuadro político y social dominicano?
Sin duda alguna, Leonel Fernández debe ser un gran opositor de un gobierno como el nuestro, que ha pactado con los sectores más recalcitrantes de la sociedad y que ha enriquecido a pocos a costa de muchos
¿Señor Presidente, dónde está Leonel Fernández? http://www.acento.com.do
0 comentarios:
Publicar un comentario