Clientelismo eléctrico, por Andrés Dauhajre hijo
lunes, 28 de diciembre de 2009

La nueva administración de la CDEEE encontró nóminas infladas y ha comenzado a racionalizarlas. Ha recortado asesorías y servicios de vocería favorable a la CDEEE en medios de comunicación, que lanzaban loas al entonces administrador en medio de un país a oscuras. A Celso lo quieren linchar. Era de esperar en un país clientelista como el nuestro. ¿Su pecado? Quiere manejar los recursos públicos con transparencia y austeridad. Ojalá no ceda al chantaje.
Clientelismo eléctrico
Por Andrés Dauhajre, hijo
Cuando se escriba la historia del sector eléctrico de la República Dominicana, lo acontecido durante el período agosto 2004-agosto 2009, deberá ocupar un capítulo ejemplar, que muestre a las futuras generaciones cómo algunos políticos administraron los recursos públicos para apuntalar sus proyectos políticos particulares.
Cuando el Gobierno del PLD asume el 16 de agosto del 2004, recibe la CDEEE con un total de 1,029 empleados que se distribuían entre la Unidad Corporativa, la Unidad de Electrificación Rural y Sub-urbana (UERS), el Programa de Reducción de Apagones (PRA) y los servicios de seguridad. La nómina total ascendía a RD$39 millones, que a la tasa de cambio de ese momento, equivalía a US$928,000 al mes.
En agosto del 2009 la CDEEE contaba con 2,848 empleados. En cinco años, la administración de la CDEEE había casi triplicado el personal que cobraba en esa empresa estatal. La nómina ascendió a RD$142 millones en agosto del 2009, es decir, casi cuatro veces la nómina recibida en agosto del 2004. Mientras la nómina mensual en agosto del 2004 era de US$928,000, cinco años después "progresó" hasta alcanzar US$3,940,000.
Esa nómina no incluye el pago de las asesorías fijas mensuales que la CDEEE contrató y que según informaciones dadas a conocer, consumían una cantidad importante de recursos. Tampoco incluyen los pagos en efectivo por servicios de comentarios favorables a la CDEEE en los medios de comunicación así como los pagos de publicidad, que según el nuevo Vicepresidente Ejecutivo de la CDEEE, fue lo único que encontró al día cuando asumió en agosto pasado.
No ha habido forma de explicar, por ejemplo, el porqué mientras la UERS se manejaba con 136 empleados en agosto del 2004, cinco años más tarde se manejaba con 612. 
Tampoco está claro el porqué mientras el PRA operaba con 83 empleados en agosto del 2004, cinco años después contaba con 1,238 empleados.
Todo eso lo sabía el Presidente Fernández y no hacía nada. Lo sabía el Congreso para el Progreso del PLD, y no hacía nada, quizás porque algunos congresistas habían sido complacidos en sus solicitudes de nombramientos de compañeros y familiares en la CDEEE.
Las empresas de transmisión (ETED) y la de generación hidroeléctrica (EGEHID), tampoco se libraron del virus del clientelismo político que contagió a la CDEEE. El personal de ambas empresas aumentó en 632 empleados.
Nadie puede olvidar que en la campaña del 2004, cuando el Dr. Leonel Fernández corría por la Presidencia de la República, había dicho que uno de los objetivos en el sector eléctrico, era preparar las empresas distribuidoras que habían sido asumidas por el Estado en la administración anterior, para que volviesen a ser manejadas de nuevo por el sector privado.
Observen la preparación que se hizo. Mientras en agosto del 2004, Edenorte y Edesur tenían 3,228 empleados, cinco años más tarde contaban con 4,319. En otros términos, mientras la nómina mensual de ambas empresas sumadas ascendía a RD$45 millones en agosto del 2004, cinco años más tarde ascendía a RD$162 millones, cuatro veces más. En dólares pasó de US$1.07 a US$4.50 millones en apenas 5 años. ¡Qué buena preparación!
Tan buena fue, que la otra empresa distribuidora que quedaba, fue adquirida por el Estado, al igual que se hizo en el 2003 con Edenorte y Edesur. La única diferencia fue que en el caso de Edeeste han pasado 6 meses de la transacción, y el Gobierno todavía no le ha informado al país ni al FMI si absorbió la totalidad de la deuda de Edeeste (US$983 millones) o sólo los US$690 millones que se dice fue asumido por el Estado como deuda pública. Se desconoce el closet donde la Secretaría de Hacienda guardó ese esqueleto. Esto podría explicar el por qué el FMI, a diferencia de lo que hizo en el 2003 con la deuda asumida por el Estado en el caso de la adquisición de Edenorte y Edesur, "olvidó" incluir en su estimado de la deuda pública del 2009 de US$17,745 millones (39% del PIB), el monto de la deuda de Edeeste que finalmente asumió la Secretaría de Hacienda.
Algunos pensarán que un ahorro de RD$200 millones (US$72 millones al año) al mes en la nómina de las empresas estatales, que podría producir una racionalización de la política de contratación de personal, es un monto insignificante para un sector que en el 2009 cerrará con déficit superior a los US$600 millones. Es cierto que un ahorro de esa magnitud no resuelve el problema. Su contribución más importante no es la reducción de 10% o 12% que pueda producir en el déficit consolidado del sector. No. El principal beneficio de esa racionalización es la señal de austeridad y eficiencia que envía a los agentes del mercado, consumidores, generadores y distribuidores, de que las autoridades del sector tienen suficiente voluntad política para corregir los errores y recuperar la necesaria credibilidad que deben exhibir los hacedores de políticas del sector, para la adopción de una estrategia integral que permita liberar al pueblo dominicano del dilatado problema del peor servicio de electricidad del mundo. http://www.prd.org.do/prensa/noticias/clientelismo-el%C3%A9ctrico,-por-andr%C3%A9s-dauhajre-hijo