| José Lois Malkum |
| Economista. Ex gobernador del Banco Central. | |
| http://www.clavedigital.com/App_Pages/Opinion/Firmas.aspx?Id_Articulo=15016 | |
| jlmalkun@gmail.com miércoles, 24 de junio de 2009, 01:00 a.m. |
Al Gobierno se le facilitarían muchos las cosas si fuera más transparente. El país también podría beneficiarse con creces atrayendo mayor inversión privada externa. Pero se ha convertido en una práctica común de esta administración, hacerlo todo bajo un manto de misterio. Manejan sus decisiones como secreto de estado cuando deben ser del dominio público.
De igual forma, manipulan en exceso la información veraz de los hechos, transmitiendo una cosa diferente y escondiendo ciertos detalles que es donde se cuecen las habas.
Cuando el gobierno le compró el 50% de las acciones de Refidomsa a la Shell, se habló de un precio (US$110.0 millones), que estuvo por debajo de los que habían ofrecido varias empresas privadas en la licitación pública realizada por la multinacional. ¡Hurra!, dijo el Gobierno. Pero manejaron eso como un misterio porque nadie sabe de dónde sacó el dinero. Uno se pregunta ahora ¿Vinieron los fondos de Petrocaribe? ¿Lo autorizó Chávez? ¿O de dónde sacaron más de 3 mil millones de pesos para cubrir esa deuda?
Ahora surge la reventa del 49% de las acciones de Refidomsa al Gobierno de Venezuela y de nuevo vuelven los misterios. Y eso es lo que mueve a suspicacia y le pone a estas operaciones un alerta roja. Nadie confía en ellas y mucho menos cuando hay detrás tanto dinero. Parecería de antemano, que este plan fue concebido con mucho tiempo entre ambos gobiernos y que conociendo los pejes gordos que se mueven en ese bajo mundo de los negocios públicos, es justo pensar que hay gato entre macuto.
No se trata solo de si es bueno o malo venderle esas acciones a un gobierno de izquierda, inestable y conflictivo, que podría poner en juego la soberanía del país, SINO QUE TODO FUE UN PLAN ORQUESTADO DESDE EL PRINCIPIO y nada de eso se hace sin una intención oculta o un beneficio muy alto para varios turpenes de ambos lados del mar Caribe.
Ahora se anuncia la compra de Edeste y de nuevo los misterios. Las autoridades hablan de que pagarán US$25 millones en efectivo por esa operación, pero no dicen nada de las millonarias deudas que contraerá el Gobierno. Pueden asegurar desde ahora, que esta compra de la distribuidora más pequeña de las tres que se crearon, le costará al Estado Dominicano el equivalente a la compra de las dos primeras (edenorte y edesur). O sea, sobre los US$300.0 millones, con el fin de evitar perder la demanda legal que le hizo la TCW al Gobierno Dominicano por US$600 millones.
Así se maneja todo en esta administración, al punto que ni respetan la ley de acceso libre a la información que toda persona o institución tiene derecho a reclamar. El caso del Metro y de la Sunland son los mejores ejemplos. ¿Cuánto costó el Metro? Eso nunca se sabrá ni aunque se abra la tierra en dos.
Nadie se imagina el efecto destructivo en la inversión extranjera, de este manejo poco transparente del Estado en sus operaciones, siempre ocultas y a veces ilícitas, como el préstamo de la Sunland. El que viene desde el exterior a invertir su dinero en el país, o es un tigre con garras afiladas o no tiene escrúpulos para enlodarse con el clan burocrático del Gobierno.
Los aficionados a la transparencia, no tienen nada que buscar en este país.
Las realizara en forma más transparente. De igual forma, le resultaría mucho




















































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