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domingo, noviembre 01, 2009

La influencia de Jeremías Bentham, en el Derecho

31 Octubre 2009, 8:26 PM
La influencia de Jeremías Bentham, en el Derecho
Escrito por: Dr. Salvador Jorge Blanco.

En nuestra vida de los estudios del Derecho, en la antigua Universidad de Santo Domingo, cuando estaba ubicada en la parte de esta ciudad de Santo Domingo, en las proximidades del Parque Colón, muchos de las cátedras de los distintas materias fuere del Derecho Civil, Penal, Comercial, Internacional Público o Privado, el nombre de Jeremías Bentham brotaba en los eminentes abogados y catedráticos de aquellos tiempos, tales como Marchena, Hipólito Mejía, Balilo Gómez, Herrera Billini, Leoncio Ramos, Troncoso de la Concha y el Gran Orador Arturo Logroño, siempre montado en un coche tirado por dos hermosos caballos que impresionaban a los estudiantes y al público que asistía para oír a este famoso y aplaudido orador que impresionaba a todos los estudiantes por su verbo y el cachimbo que lo acompañaba en el transcurso de su oratoria que cubría todo el ámbito de aquella viaja e ilustre Universidad que prestigia a toda la República y que de una u otra manera resonaba en nuestro pueblo o Repúblicas vecinas. Este era don Arturo Logroño, con un cachimbo que mantenía en su voz histórica y política, que siempre será recordada, así como nuestra Universidad que mantiene su enseñanza e ilustre nombre que siempre es orgullo nacional.

El Derecho es la cátedra quizás de más significación y renovación en la vida de nuestra vieja Universidad. Con la obra “El Arte del Derecho y otras meditaciones de Eduardo J. Couture, refiere con juicio excepcional, la trascendencia de la enseñanza del Derecho, expresando entre otras cuestiones la referencia de Jeremías Bentham, en un largo análisis y comentario del cual limito lo siguiente:

“La Concepción política. El derecho penal debe a Bentham una de las más valiosas contribuciones a la concepción moderna de la pena. En un tiempo en que se concebía la pena como un castigo, él la consideró, siguiendo las huellas de Beccaria, como una forma de redención. Cuando se considera la cárcel como una medida de justicia retributiva él la entendió, como un simple medio de prevención de nuevos delitos. Su panóptico, establecimiento carcelario modelo, que en forma radial distribuía las celdas para deducir al mínimo la vigilancia, se aplica todavía en numerosos establecimientos carcelarios. No faltó a su pensamiento, en este campo, una inocente preocupación numérica a la cual no son ajenos los códigos penales modernos. Pero no es menos cierto que, por empírica e inocente que sea la preocupación numérica, siempre constituye una conquista frente a la incertidumbre de las penas anteriores, de derecho clásico.

El derecho procesal le debe su inmortal “Tratado de la prueba”. En él trata Bentham con un espíritu crítico de revisión de todo el pensamiento anterior, el problema siempre presente del contraste entre el hecho y el derecho, entre el proceso y la realidad, entre la verdad y la prueba. Su libro se cita todavía, por que sus observaciones críticas mantienen su vigencia. Las apreciaciones que hiciera sobre el derecho de la prueba eran de tal manera fundadas, en la mayoría de los casos, que en todo aquello que no han podido ser tales críticas acogidas, es porque la inteligencia humana es limitada, y no ha podido sustituir por nuevas fórmulas, aquellas que fueron motivo de observación, cuyos errores conocemos y no hemos podido todavía superar.

El derecho civil tiene con Bentham la más grande de sus deudas; la idea de codificación. Nacido y formado en el ambiente del Common Law, en lo cual no existe la ley como organización sistemática de principios y de normas, Bentham concibe la codificación como una garantía para los ciudadanos, como la mejor forma de conocimiento del derecho, como el procedimiento directo para hacer saber el derecho al pueblo, darle seguridad y con ello la felicidad que deriva de un orden justo y conveniente conocido y respetado por el mayor número. Llegó Bentham a concebir y a planear todo un Código Civil, en un momento en que la idea de codificación estaba abriéndose trabajosamente el camino con los primeros intentos de la codificación prusiana y austriaca. Cuando en 1804 se aprueba el Código Napoleón, la idea de Bentham habría triunfado fuera de su país. La máxima “nemo profeta in patria” se daba una vez más en este caso.

El derecho laboral, la rama sin duda más pujante del derecho en los últimos tiempos, debe incluir a Bentham como uno de sus precursores. En un momento en que Pitt proponía conjurar el problema social de Inglaterra regalando vacas “a los padres Honorables”, Bentham planea todo un sistema de seguridad social, verdadero antecedente histórico del plan Beveridge, sistemas cooperativos, cajas de ahorros, régimen de previsión, etc. Alguna de sus ideas llegaron a prosperar en Inglaterra después de su muerte; pero hoy debemos inclinarnos ante el recuerdo de este verdadero visionario del derecho social contemporáneo.

El derecho político debe a Bentham una formulación rigurosa, sobre la base de los principios de Montesquieu en su Constitucional Code, verdadero esquema de constitución escrita, concebido para un país que nunca llegó a escribir su constitución.

El derecho internacional le debe, antes que nada, su denominación. Antes de Bentham se hablaba de derecho de gentes; fue él quien inventó el concepto de derecho internacional para representar el orden jurídico de la convivencia de los estados. Ese orden jurídico estaba implantado sobre bases cuya consagración no hemos logrado todavía. Cuando los revolucionarios franceses lo nombraron ciudadano honorario de Francia, él les contestó con un libro que se titulaba “Dar libertad a vuestras colonias”. Su preocupación por un universo único y unido, verdadero anticipo por la Comunidad de Naciones, que nuestro tiempo se empeña en forjar, llegó a expresarse con la idea de unir los océanos y con ellos los continentes, con el objeto que los hombres pudieran entenderse mejor a través de un conocimiento un poco más profundo. Para ello propuso abrir dos canales. No dejará de ser una sorpresa para más de uno, cuando se sepa que esos dos canales en su proyecto deberían abrirse en Suez y Panamá.

Hagamos ahora un rápido repaso de lo que América debe a este pensador.

Bentham mantuvo correspondencia con Madison el que no llegó sin embargo a provocar la consagración de sus ideas porque consideró que no estaban en sus facultades constitucionales. También mantuvo correspondencia con Adams, según parece con análogo resultado.

Fue, sin embargo, el General Santander el que llegó a promover, frente a un mundo que estaba naciendo, una reforma inspirada en los principios de la filosofía de Bentham. Chocó Santander con la oposición de Bolívar, que llegó a prohibir algunas de sus iniciativas, no obstante haber sido también Bolívar corresponsal directo de Bentham.

Actualmente acaba de publicarse el inventario de la biblioteca del General José de San Martín en Boulogne Sur Mer y en esa biblioteca, no muy abundante se hallaban sin embargo las Principles of Legislation y el Tratado de las Penas de Bentham.

Rivadavia tuvo también correspondencia con Bentham y no es difícil ver en su ley de enfiteusis y aún en su Constitución del año 1806 algunos principios del pensamiento que venimos examinando”.

He querido expresar directamente estos conceptos del autor Eduardo J. Couture para sí comprender mejor y cabalmente la gran importancia del Derecho en su vida existencial que comprende un universo trascendental. http://www.elnacional.com.do/opiniones/2009/10/31/30570/La-influencia-de-Jeremias-Bentham-en-el-Derecho