Cada vez que entra en pugnas se aleja del poder irremisiblemente
El Partido Revolucionario Dominicano vive en la actualidad un momento crucial en sus setenta años de historia, en los que ha sido el actor principal de la mayor parte de los avances políticos y sociales de la nación.
El inicio de la lucha cívica por la democracia en 1961, el triunfo en las primeras elecciones en 1962; el primer gobierno democrático postrujillista en 1963, la lucha frontal contra el gobierno golpista en 1964; el protagonismo en el movimiento constitucionalista del 1965; los enfrentamientos contra la represión y el terrorismo de estado durante los Doce Años de Balaguer; la victoria electoral de 1978 y la democratización política y social; la despolitización y profesionalización de las Fuerzas Armadas desde esa fecha; el impulso a la economía con el desarrollo de las zonas francas industriales, el turismo y la liberalización del comercio, a partir del 1982, el combate nacional e internacional contra el fraude electoral del 1994, que culminó con una reforma constitucional que derrotó el continuismo balaguerista y logró la independencia de la judicatura; las reformas electorales de los años 1997 y 2000 que pusieron un valladar a la manipulación electoral; la victoria en el 2000 sobre el comesolismo del PLD que beneficiaba a una minoría insaciable, y el fortalecimiento de los gobiernos municipales, son algunos de los logros del partido de la esperanza nacional.
En el 2008, la compactación tardía del partido permitió avanzar hasta convertirle en la gran opción de poder para las próximas elecciones del 2010 y 2012.
En cambio, cada vez que el PRD ha privilegiado sus pugnas internas, se ha alejado del poder irremisiblemente. Ejemplos las elecciones del 1986, 1990, 2004, 2006 y 2008. Ahora, una lucha frontal prematura por la dirección, por candidaturas congresuales, municipales y presidenciales para los años venideros sería un grave error táctico.
Lo que procede ahora es designar una comisión organizadora de la convención que apruebe su reglamento, establezca el padrón con que se votará e impida que algún grupo manipule en su beneficio los procesos y abrir la campaña cuando lo señalan los Estatutos. Celebrar cuanto antes una sesión del Presidium para acordar en diálogo franco qué llevar a la Comisión Política y al CEN. Celebrar un Congreso que comprometa a sus dirigentes con el pueblo desde la posición socialista democrática que impulsó Peña Gómez y fusionar en una sola de las Convenciones que elijan autoridades como candidaturas.
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