PANCARTA
De peores situaciones se sacuden los pueblos
Raúl Pérez Peña (Bacho) - 1/22/2009
http://listin.com.do/app/article.aspx?id=88563
La maraña de hoy dificulta ver un mañana promisorio porque mucha gente se deja abrumar por la complejidad de una situación grave controlada por actores activos en la colectiva degradación moral como condición que favorece sus propósitos.
De ahí que pese a la gravedad del panorama físico y de las condiciones de materiales, lo peor es la involución de valores y el pesimismo limitante de la resistencia.
En la línea de la regresión, el PLD se desbordó utilizando los recursos del Estado para imponer la reelección y reforzar su poder con una mayoría dominante de las cámaras legislativas, así como un control humillante del Poder Judicial.
Se agregan los resortes determinantes para manipular a la opinión pública y la falta de escrúpulos para incurrir en todo tipo de aberración a los principios constitucionales y derechos elementales de la ciudadanía.
La mentira y la burla a caradura son betas características de la gestión morada a todos los niveles.
Es así como han articulado una jugada múltiple que comprende la convocatoria a la sazonada cumbre mientras pasan al vapor una llamada reforma constitucional conforme a sus particulares intereses de continuar la parranda gubernamental.
Siguiendo la máxima de que donde hay quien compra hay quien se vende, se sabe que el dinero corre por doquier a borbotones, mientras simultáneamente se alimenta la complicidad de núcleos económicamente poderosos que afianzan y reproducen sus intereses bajo el “blindaje” de las alturas.
Pese a todo, es difícil encontrar un defensor de esta gestión gubernamental en círculos y encuentros del pueblo llano y sencillo.
Habría que buscar como aguja en pajar a alguien que a nivel de calle levante la voz para defender el desbarajuste que vivimos, caracterizado por la sucesión de escándalos de corrupción, impunidad y males similares.
Aunque canse decirlo, vamos a rogar que sigan “durmiendo de ese lado”.
Más adelante vive gente. Ciertamente la maraña aleja ver el mañana. Y la maraña que nos enreda es de un bejuco con espinas que ocasiona una fuerte picazón. Pero de situaciones peores se sacuden los pueblos. Y el dominicano no es una excepción.
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