Patada a la pobreza
Alex Diaz BBC Mundo
"El fútbol me hizo renacer", cuenta a BBC Mundo Sergio David Portillo, un argentino de 26 años.
El equipo masculino de Argentina entrena en Australia. Al final, Afganistán fue el campeón. |
Él y otros 500 deportistas terminaron su participación en el Mundial de Fútbol de los Sin Techo, un torneo que se organiza cada año en una ciudad distinta para ofrecer a los excluidos sociales la oportunidad de sentirse futbolistas de primera línea durante una semana. Este año le tocaba el turno a Melbourne, Australia.
El camino de Sergio hacia la ciudad australiana comenzó cuando malvivía en las calles de la capital argentina tras caer en el alcoholismo y la depresión.
Sin un oficio ni estudios que le permitieran acceder a un trabajo estable pudo salir adelante como vendedor callejero de "Hecho en Buenos Aires", una revista que según su sitio en internet proporciona una fuente de ingresos a "personas en situación de calle, excluidos y desempleados".
Fue precisamente a través de su colaboración con esta publicación que Sergio tuvo la posibilidad de ir al Mundial, puesto que "Hecho" organizó la participación del equipo argentino en el torneo de Melbourne. El jugador considera que su semana de estancia en la ciudad australiana ha sido "algo único".
Es un sentimiento compartido por otros futbolistas que han participado en la competición, que este año incluía equipos de mujeres por primera vez. Una de ellas es Malyuly Moreno, una chica colombiana de 17 años proveniente del cinturón de pobreza de Bogotá, Colombia.
Oportunidades
"Jugar me ayuda a olvidarme de mis problemas", comenta la número 9 del equipo femenino colombiano.
Malyuly trabaja vendiendo dulces por la calle para ayudar a pagar el arriendo de la vivienda de su familia, una ocupación bastante común para los niños que viven en la pobreza en su país natal.
CONDICIONES PARA PARTICIPAR Haber estado sin hogar en el algún momento desde el año anterior al torneo. Ser vendedor callejero. Estar a la espera de ser aceptado como solicitante de asilo. Encontrarse en recuperación por adicción a las drogas o el alcohol. No haber participado en un Mundial de los Sin Techo previo. |
Jugando a fútbol en los barrios de su ciudad entró en contacto la Asociación Gente para la Gente, que organiza todo tipo de programas para combatir la marginación social. La Asociación fue la encargada de buscar financiación para que participara un equipo colombiano en el Mundial.
Costó encontrar una organización o empresa que aportara el dinero. Finalmente hubo una oferta de Women Win, una fundación internacional que apoya actividades deportivas que potencian el rol social de las mujeres. Su única condición: que el equipo fuese formado íntegramente por mujeres. De ahí que Malyuly tuviera su oportunidad.
Según Rocío Romero, una voluntaria de 33 años que ha ejercido de coordinadora del equipo colombiano, Malyuly y las demás chicas se llevarán del torneo lecciones vitales sobre la necesidad de aprovechar las oportunidades que la vida ofrece.
"Por encima de todo, las chicas han recibido el amor que les falta en Colombia, puesto que la familia pobre colombiana no es muy afectiva", agregó.
Volver
Joaquín Gaete, un psicólogo de 29 años que ha ayudado a organizar el equipo de Chile para los Mundiales de los Sin Techo desde 2006, también opina que los beneficios emocionales para los jugadores que participan en este tipo de eventos son enormes.
"Para ellos el Mundial constituye una metáfora: meterle un gol al arco es como meterle un gol a la vida", explicó Gaete.
Sergio Portillo, jugador |
La participación no soluciona todos los problemas de los jugadores, por supuesto. Después de una semana de emoción y protagonismo a los jugadores ahora les toca volver a su dura vida diaria.
"En mi cabeza no quisiera tener que volver a mi realidad", explicaba triste el jugador Sergio Portillo. "Melbourne es muy tranquila, la gente es muy linda. Donde yo vivo nunca sabes por donde te van a salir los problemas".
No obstante, los efectos positivos de haber participado en el torneo -que ganó la selección de Afganistán en la categoría masculina y Zambia en la femenina- no se acaban con él.
Según Joaquín Gaete "los jugadores ahora tienen la motivación para impulsar los programas de fútbol que les han traído hasta aquí y a la vuelta se dedicarán a transmitir la experiencia. La pelota ahora la tienen ellos".
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_7774000/7774460.stm
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