Los miniautos europeos brillan en medio de la crisis automotriz
Por Leila Abboud
En medio del panorama nublado que agobia al sector automotriz hay un rayo de sol: los autos europeos pequeños como el Smart de Daimler, el Fiat 500 y el Mini de BMW, cuyas ventas han crecido este año.
Los tres vehículos tienen características comunes que han contribuido a su éxito. Un diseño de vanguardia, una imagen exclusiva y un consumo eficiente de combustible. La popularidad de estos autos muestra cómo, incluso en un entorno económico adverso, los consumidores aún pueden ser atraídos con autos que son percibidos como suficientemente especiales como para convertirse en una declaración del estilo de vida de sus dueños.
"Estos autos tienen un atractivo emocional enorme", dice John Lawson, un analista del sector automotriz de Citigroup en Londres. "Pero como productos, también se ciñen a las prioridades de los consumidores en materia de economía de combustible y estilo, así que por eso se están vendiendo bien".
Las ventas de modelos tan particulares — como los autos pequeños— evidentemente no bastarán para rescatar al alicaído sector automotriz. Las ventas de vehículos han caído en picada desde agosto, debido a que la ansiedad de los consumidores ante la inminente recesión global ha causado que muchos posterguen la compra de artículos costosos. La contracción del crédito también ha hecho que sea más complicado para algunas personas obtener préstamos para comprar autos. Para contrarrestar la caída de la demanda, muchas automotrices están cerrando fábricas temporalmente para ajustar la oferta. Compañías como la francesa Renault SA, la alemana Volkswagen AG y las estadounidenses General Motors Corp. y Ford Motor Co. están presionando a sus gobiernos para que las ayuden a capear la crisis financiera.
Por ahora, sin embargo, los autos pequeños más conocidos de Europa están sorteando el declive. Algunos analistas dicen que su éxito constituye una lección de largo plazo para la industria. "Si usted fabrica autos que sean bonitos, que mantengan su valor con el tiempo y le den satisfacción a los conductores a diario, la gente los comprará", dice Colin Couchman, analista automotriz de la firma de investigación de mercado Global Insight. No es una receta fácil, agrega, "pero algunas automotrices europeas lo están haciendo bien".
Citigroup calcula que las ventas globales de autos entre enero y octubre cayeron 3% frente al mismo lapso del año anterior y caerán 1,8% para todo el año.
Sin embargo, las ventas globales del subcompacto Smart de Daimler subieron 47%, a 113.200 unidades, entre enero y octubre, según la compañía. La empresa alemana dice que está en camino de vender cerca de 140.000 Smarts este año. Tan pequeño que puede estacionarse horizontalmente a la acera en muchas ciudades, el Smart, lanzado en Europa en 1998, pasó inicialmente apuros para encontrar su mercado, pero en los últimos años ha cobrazo fuerza luego de que un rediseño hizo que se redujera su precio.
Por su parte, BMW dice que ha vendido 202.300 Minis en los primeros 10 meses del año, 11% más que en el mismo período de 2007. Las ventas de los Mini están recibiendo el impulso de la versión Clubman, que ofrece más espacio que el Mini tradicional y un baúl más grande.
Fiat dice que ha vendido cerca de 153.000 unidades de su nuevo modelo 500, una interpretación de su icónico auto "Cinquecento" de la década de los 60. Desde su lanzamiento en julio de 2007, los compradores en toda Europa han sido conquistados por el nieto del modelo que apareció en la película de Federico Fellini "La Dolce Vita".
Pese a su tamaño, los tres autos no son baratos. El Fiat 500 se vende en Estados Unidos por un precio base de entre US$13.500 y US$14.000, el Mini Cooper alcanza entre US$18.000 y US$20.000 y el Smart comienza a partir de entre US$14.000 y US$17.000.
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